Tras 12 meses de ejecución, el proyecto brindó acompañamiento a estudiantes y familias en situación de vulnerabilidad, con el fin de asegurar su permanencia en el sistema educativo. Se implementaron procesos terapéuticos, orientación vocacional y capacitaciones en educación sexual integral y NEE, fortaleciendo a las comunidades educativas receptoras. Este cierre refleja un compromiso firme con la construcción de oportunidades y una educación más inclusiva.